Ingredientes

Para las tagliatelle
  • 400 g de harina 00
  • 4 huevos
Para la salsa
  • 250 g de guanciale en tiras
  • 300 g de hongos previamente fritos
  • 4 dientes de ajo
  • 2 o 3 guindillas
  • sal y pimienta

    Dificultad: Medio

    Personas: 6

    La forma más clásica de servir las tagliatelle es con el célebre ragù bolognese, pero existen muchos otros platos deliciosos. Uno muy típico es el de funghi porcini (Boletus edulis), especialmente popular en otoño, cuando se recolectan. Una manera tradicional de conservarlos es secarlos, para luego rehidratarlos y utilizarlos como si fueran frescos.

    La receta que te presento hoy se hace con otro tipo de hongos, como los llamamos en mi tierra. Su nombre científico es Lactarius deliciosus, aunque son más conocidos como mízcalo, níscalo, robellón o rebollón. Unas amigas me regalaron una buena cantidad, que decidí conservar fritos, y con ellos se me ocurrió preparar este sabroso plato.

    Para realzar el sabor, le añadí guanciale, junto con ajo y un toque de guindilla, que complementa perfectamente la combinación.

    Pasos a seguir

    • 1
      Para preparar las tagliatelle, colocar la harina sobre una tabla de trabajo, formando un volcán con un hueco en el centro. Romper los huevos y colocarlos en el centro del volcán. Comenzar a batir los huevos suavemente con un tenedor, integrándolos poco a poco hasta formar una crema homogénea.
    • 2
      A medida que vayas batiendo, ir incorporando lentamente la harina de los bordes del volcán, mezclándola con los huevos hasta obtener una masa. Una vez formada, amasarla con las manos durante unos 10 minutos, hasta que quede suave y elástica. Luego, cubrir la masa con papel film y dejarla reposar durante 30 minutos. Pasado este tiempo, extender la masa con un rodillo hasta alcanzar el grosor deseado. Dejar que se seque ligeramente hasta que quede como un pergamino, antes de cortar las tagliatelle
    • 3
      Poner una cacerola con agua para cocer las tagliatelle.
    • 4
      Para preparar la salsa, cortar el guanciale en tiras y ponerlo en una sartén bien caliente hasta que dore. Añadir los hongos prefritos, las guindillas y los ajos laminados, y salpimentar.
    • 5
      Cocer las tagliatelle durante un par de minutos e incorporarlas a la salsa. Dejar que se integren los sabores y servir bien caliente. Se puede acompañar con un poco de parmigiano por encima

    Ingredientes

    Para las tagliatelle
    • 400 g de harina 00
    • 4 huevos
    Para la salsa
    • 250 g de guanciale en tiras
    • 300 g de hongos previamente fritos
    • 4 dientes de ajo
    • 2 o 3 guindillas
    • sal y pimienta

      Pasos a seguir

      • 1
        Para preparar las tagliatelle, colocar la harina sobre una tabla de trabajo, formando un volcán con un hueco en el centro. Romper los huevos y colocarlos en el centro del volcán. Comenzar a batir los huevos suavemente con un tenedor, integrándolos poco a poco hasta formar una crema homogénea.
      • 2
        A medida que vayas batiendo, ir incorporando lentamente la harina de los bordes del volcán, mezclándola con los huevos hasta obtener una masa. Una vez formada, amasarla con las manos durante unos 10 minutos, hasta que quede suave y elástica. Luego, cubrir la masa con papel film y dejarla reposar durante 30 minutos. Pasado este tiempo, extender la masa con un rodillo hasta alcanzar el grosor deseado. Dejar que se seque ligeramente hasta que quede como un pergamino, antes de cortar las tagliatelle
      • 3
        Poner una cacerola con agua para cocer las tagliatelle.
      • 4
        Para preparar la salsa, cortar el guanciale en tiras y ponerlo en una sartén bien caliente hasta que dore. Añadir los hongos prefritos, las guindillas y los ajos laminados, y salpimentar.
      • 5
        Cocer las tagliatelle durante un par de minutos e incorporarlas a la salsa. Dejar que se integren los sabores y servir bien caliente. Se puede acompañar con un poco de parmigiano por encima

      Dificultad: Medio

      Personas: 6

      La forma más clásica de servir las tagliatelle es con el célebre ragù bolognese, pero existen muchos otros platos deliciosos. Uno muy típico es el de funghi porcini (Boletus edulis), especialmente popular en otoño, cuando se recolectan. Una manera tradicional de conservarlos es secarlos, para luego rehidratarlos y utilizarlos como si fueran frescos.

      La receta que te presento hoy se hace con otro tipo de hongos, como los llamamos en mi tierra. Su nombre científico es Lactarius deliciosus, aunque son más conocidos como mízcalo, níscalo, robellón o rebollón. Unas amigas me regalaron una buena cantidad, que decidí conservar fritos, y con ellos se me ocurrió preparar este sabroso plato.

      Para realzar el sabor, le añadí guanciale, junto con ajo y un toque de guindilla, que complementa perfectamente la combinación.