Ingredientes

Para la pasta
  • 200 g de harina 00
  • 200 g de sémola de trigo duro rimacinata
  • 4 huevos
  • Un poco de agua
Para el relleno
  • 50 g de mantequilla
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 2 pencas de apio
  • sal y pimienta
  • 400 g de higaditos de pollo
  • 500 g de tomates
  • 200 ml de vino blanco
  • romero
  • aceto balsamico (facultativo)
Para servirlos
  • 1,2 l de caldo de pollo
  • 100 g de relleno
  • Pecorino rallado
  • Aceto balsamico

Dificultad: Medio

Personas: 6

Los ravioli di fegatini di pollo sorprenden por su sabor. El sabor del hígado de pollo en su interior resulta distinto a lo que se podría esperar. La combinación de cebolla, zanahoria y apio con el hígado y el tomate hace que el relleno sea verdaderamente delicioso.

Aunque inicialmente se podría ser reacio a preparar esta receta, el sabor final resulta ser muy gratificante.

Es bien conocido el valor del hígado en la cocina toscana, donde tradicionalmente se sirve como aperitivo sobre las crostine. Dentro de la pasta fresca, no solo no defrauda, sino que realza el sabor de la pasta, haciéndola verdaderamente increíble.

Su sabor me lleva a Florencia, a la trattoria Zàzà, donde probé por primera vez ese increíble paté de hígado, acompañado de otros sabores característicos de la zona… allá por el 2012.

Pasos a seguir

  • 1
    Realizar primero el relleno ya que debe enfriar.
  • 2
    En una cacerola o una sartén amplia, poner la mantequilla y las verduras. Dorar ligeramente.
  • 3
    Apartarlas hacia los bordes y poner en el centro los higaditos de pollo bien limpios.
  • 4
    Cuando estén bien sofritos, añadir el vino blanco.
  • 5
    Dejar que evapore e incorporar los tomates.
  • 6
    Salpimentar y poner el romero y un poco de aceto balsámico (facultativo).
  • 7
    Dejar que cueza durante al menos media hora. Si fuese necesario, añadir algo de caldo de pollo o de agua. Al final de la cocción debe quedar un ragù sin agua, para que no moje la pasta.
  • 8
    Proceder a realizar la pasta fresca. Formar un volcán con las harinas y poner en el centro los huevos. Añadir un poco de agua. Trabajar la masa durante 10 minutos. Reposar media hora enharinada y cubierta en film.
  • 9
    Estirar la masa hasta que quede de un grosor de 1 mm.
  • 10
    Realizar cortes con un cortapasta dentado, de manera que queden cuadrados de unos 7*7 cm.
  • 11
    Poner en el centro de los cuadrados una cantidad generosa de ragù, pero lo suficiente para que se puedan cerrar en dos, a lo ancho.
  • 12
    Una vez tenemos el rectángulo, aplanar por donde hay relleno y llevar cada uno de los vértices hacia un lado.
  • 13
    Continuar haciendo las formas hasta terminar con la masa y el relleno.
  • 14
    En una sartén, poner los 100 g de ragù de higaditos junto con 200 ml de caldo de pollo. Mezclar y reservar.
  • 15
    Poner en una cacerola el resto de caldo de pollo y, cuando hierva, echar los ravioli.
  • 16
    Calentar la sarten y, pasados 3 minutos de cocción de los ravioli, incorporarlos.
  • 17
    Dejar que continúen la cocción un minuto más y servir con algo de pecorino rallado y un poco de aceto balsámico.
  • 18
    Se pueden servir también con mantequilla y salvia, o con una salsa ligera de tomate

Ingredientes

Para la pasta
  • 200 g de harina 00
  • 200 g de sémola de trigo duro rimacinata
  • 4 huevos
  • Un poco de agua
Para el relleno
  • 50 g de mantequilla
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 2 pencas de apio
  • sal y pimienta
  • 400 g de higaditos de pollo
  • 500 g de tomates
  • 200 ml de vino blanco
  • romero
  • aceto balsamico (facultativo)
Para servirlos
  • 1,2 l de caldo de pollo
  • 100 g de relleno
  • Pecorino rallado
  • Aceto balsamico

Pasos a seguir

  • 1
    Realizar primero el relleno ya que debe enfriar.
  • 2
    En una cacerola o una sartén amplia, poner la mantequilla y las verduras. Dorar ligeramente.
  • 3
    Apartarlas hacia los bordes y poner en el centro los higaditos de pollo bien limpios.
  • 4
    Cuando estén bien sofritos, añadir el vino blanco.
  • 5
    Dejar que evapore e incorporar los tomates.
  • 6
    Salpimentar y poner el romero y un poco de aceto balsámico (facultativo).
  • 7
    Dejar que cueza durante al menos media hora. Si fuese necesario, añadir algo de caldo de pollo o de agua. Al final de la cocción debe quedar un ragù sin agua, para que no moje la pasta.
  • 8
    Proceder a realizar la pasta fresca. Formar un volcán con las harinas y poner en el centro los huevos. Añadir un poco de agua. Trabajar la masa durante 10 minutos. Reposar media hora enharinada y cubierta en film.
  • 9
    Estirar la masa hasta que quede de un grosor de 1 mm.
  • 10
    Realizar cortes con un cortapasta dentado, de manera que queden cuadrados de unos 7*7 cm.
  • 11
    Poner en el centro de los cuadrados una cantidad generosa de ragù, pero lo suficiente para que se puedan cerrar en dos, a lo ancho.
  • 12
    Una vez tenemos el rectángulo, aplanar por donde hay relleno y llevar cada uno de los vértices hacia un lado.
  • 13
    Continuar haciendo las formas hasta terminar con la masa y el relleno.
  • 14
    En una sartén, poner los 100 g de ragù de higaditos junto con 200 ml de caldo de pollo. Mezclar y reservar.
  • 15
    Poner en una cacerola el resto de caldo de pollo y, cuando hierva, echar los ravioli.
  • 16
    Calentar la sarten y, pasados 3 minutos de cocción de los ravioli, incorporarlos.
  • 17
    Dejar que continúen la cocción un minuto más y servir con algo de pecorino rallado y un poco de aceto balsámico.
  • 18
    Se pueden servir también con mantequilla y salvia, o con una salsa ligera de tomate

Dificultad: Medio

Personas: 6

Los ravioli di fegatini di pollo sorprenden por su sabor. El sabor del hígado de pollo en su interior resulta distinto a lo que se podría esperar. La combinación de cebolla, zanahoria y apio con el hígado y el tomate hace que el relleno sea verdaderamente delicioso.

Aunque inicialmente se podría ser reacio a preparar esta receta, el sabor final resulta ser muy gratificante.

Es bien conocido el valor del hígado en la cocina toscana, donde tradicionalmente se sirve como aperitivo sobre las crostine. Dentro de la pasta fresca, no solo no defrauda, sino que realza el sabor de la pasta, haciéndola verdaderamente increíble.

Su sabor me lleva a Florencia, a la trattoria Zàzà, donde probé por primera vez ese increíble paté de hígado, acompañado de otros sabores característicos de la zona… allá por el 2012.