Distingamos los nombres de las formas rellenas. En general, cualquier pasta rellena puede denominarse raviolo, ya que este término hace referencia específicamente a esa categoría. Dentro de los ravioli, existen distinciones particulares que dependen de las zonas donde se preparan, pero también de los tipos de relleno.

Los cappelletti reciben su nombre por su forma, que recuerda a un sombrero medieval. Este se forma enrollando el relleno alrededor de la cabeza, creando un lado más alto y otro más caído.

En cuanto al relleno, los cappelletti son un tema que genera una auténtica disputa, dividiendo a Emilia-Romaña en dos grandes facciones. En Reggio Emilia, el relleno es exclusivamente de carne (res, cerdo y ternera), mientras que en la Romagna predomina el queso, con hasta tres tipos diferentes si se sigue la receta clásica de Pellegrino Artusi. Los cappellacci se distinguen por un relleno más dulce, a base de calabaza, similar al de los tortelli di Mantova.

Los cappellacci, como los más típicos de Ferrara, pueden presentar la misma forma, pero en una versión más grande. En ocasiones, también se les denomina tortelli, un nombre que proviene de «torta rellena».

Y hablando de tortelli, de este nombre derivan otras formas como los tortelloni (más grandes), tortellini (más pequeños) y sus variantes en cuanto a rellenos. Por ejemplo, los tortellini de Bolonia y Módena se distinguen tanto por su tamaño como por su relleno de los tortellini de Valeggio, aunque ambos se llamen de la misma manera.

Esta es una curiosidad respecto a los nombres y las formas, que al principio puede resultar un poco difícil de entender, pero que en realidad refleja las diferentes maneras en que cada zona llama a sus pastas rellenas más tradicionales.

 

Ingredientes

Para la masa
  • 425 g de harina 00
  • 4 huevos
  • 50 g de parmigiano reggiano
  • nuez moscada
Para el relleno
  • 3/4 partes de un pollo asado
  • 1 huevo
  • 40 g de parmigiano reggiano
  • sal, pimienta y nuez moscada
  • 100 g de ricotta (opcional si se quiere un interior más cremoso)
Para servirlos
  • 50 g de mantequilla
  • 75 ml de salsa de soja

Dificultad: Medio

Personas: 6

Como hemos observado en numerosas ocasiones, la pasta rellena es un plato que surge del aprovechamiento de los restos de otros preparaciones, transformándolos en una nueva creación deliciosa y reconociendo el valor de no desperdiciar los ingredientes. Esta habilidad para reutilizar sobras es una de las grandes virtudes de la cocina tradicional, que convierte lo sencillo en algo extraordinario.

De esta tradición surge también la creación de platos en los que los restos que tanto nos gustaron se transforman, dando lugar a una pasta que, nacida originalmente del aprovechamiento, ha logrado ganarse su lugar en nuestro recetario. Así, lo que comenzó como una manera de reutilizar se convierte en una deliciosa tradición culinaria que perdura y se reinventa.

Así nacen estos Cappellacci de pollo con salsa de soja, una creación preparada con una Masa al huevo con parmesano en la que el interior de pollo asado y especias se combina con el contraste único de sabores que aporta la salsa de soja. Esta fusión transforma lo que podría haber sido un plato sencillo en una experiencia de sabores ricos y equilibrados.

Distingamos los nombres de las formas rellenas. En general, cualquier pasta rellena puede denominarse raviolo, ya que este término hace referencia específicamente a esa categoría. Dentro de los ravioli, existen distinciones particulares que dependen de las zonas donde se preparan, pero también de los tipos de relleno.

Los cappelletti reciben su nombre por su forma, que recuerda a un sombrero medieval. Este se forma enrollando el relleno alrededor de la cabeza, creando un lado más alto y otro más caído.

En cuanto al relleno, los cappelletti son un tema que genera una auténtica disputa, dividiendo a Emilia-Romaña en dos grandes facciones. En Reggio Emilia, el relleno es exclusivamente de carne (res, cerdo y ternera), mientras que en la Romagna predomina el queso, con hasta tres tipos diferentes si se sigue la receta clásica de Pellegrino Artusi. Los cappellacci se distinguen por un relleno más dulce, a base de calabaza, similar al de los tortelli di Mantova.

Los cappellacci, como los más típicos de Ferrara, pueden presentar la misma forma, pero en una versión más grande. En ocasiones, también se les denomina tortelli, un nombre que proviene de «torta rellena».

Y hablando de tortelli, de este nombre derivan otras formas como los tortelloni (más grandes), tortellini (más pequeños) y sus variantes en cuanto a rellenos. Por ejemplo, los tortellini de Bolonia y Módena se distinguen tanto por su tamaño como por su relleno de los tortellini de Valeggio, aunque ambos se llamen de la misma manera.

Esta es una curiosidad respecto a los nombres y las formas, que al principio puede resultar un poco difícil de entender, pero que en realidad refleja las diferentes maneras en que cada zona llama a sus pastas rellenas más tradicionales.

 

Pasos a seguir

  • 1
    Nesesitaremos lo primero tener el pollo asado, para lo cual será solo necesario ponerlo al horno con sal, especias y un chorrito de aceite durante una hora y media a unos 180 º (puede comprarse ya asado)
  • 2
    Para preparar la pasta, hacer un volcán con la harina y poner en el centro los huevos, el queso y la nuez moscada rallada. Batir el interior e ir creando masa. Trabajarla durante 10 minutos y dejar reposar media hora cubierta con harina en film
  • 3
    Mientras la masa reposa preparar el relleno. En una fuente poner el pollo limpio y picadito, el huevo, la sal, el parmigiano reggiano, la pimienta y la ricotta (opcional)
  • 4
    Mezclar bien todos los ingredientes y dejar reposar en frío algún minuto para que los sabores se integren.
  • 5
    Extender la masa o bien a rodillo o bien a máquina, de forma que quede de un grosor de 1 mm más o menos.
  • 6
    Con un cortador redondo de unos 6 cm de diámetro, cortar la masa. Poner una cucharada de relleno en el centro de cada uno de los círculos.
  • 7
    Para dar forma a los cappellacci, cerrar cada círculo en dos, de forma que quede forma de media luna.
  • 8
    Unir los dos bordes y sellar, de manera que quede la forma de cappello, con la parte superior más levantada.
  • 9
    Continuar haciendo las formas hasta terminar toda la masa.
  • 10
    Poner agua a hervir. Salar y poner los cappellacci a cocer duranate 3-4 minutos.
  • 11
    En una sartén, poner la mantequilla a derretir. Sacar los cappellacci directamente a la sartén y saltear a fuego vivo. Añadir algo de agua de cocción.
  • 12
    Incorporar la salsa de soja y dejar que la pasta coja bien el sabor de esta.
  • 13
    Servir con parmigiano reggiano por encima.

Distingamos los nombres de las formas rellenas. En general, cualquier pasta rellena puede denominarse raviolo, ya que este término hace referencia específicamente a esa categoría. Dentro de los ravioli, existen distinciones particulares que dependen de las zonas donde se preparan, pero también de los tipos de relleno.

Los cappelletti reciben su nombre por su forma, que recuerda a un sombrero medieval. Este se forma enrollando el relleno alrededor de la cabeza, creando un lado más alto y otro más caído.

En cuanto al relleno, los cappelletti son un tema que genera una auténtica disputa, dividiendo a Emilia-Romaña en dos grandes facciones. En Reggio Emilia, el relleno es exclusivamente de carne (res, cerdo y ternera), mientras que en la Romagna predomina el queso, con hasta tres tipos diferentes si se sigue la receta clásica de Pellegrino Artusi. Los cappellacci se distinguen por un relleno más dulce, a base de calabaza, similar al de los tortelli di Mantova.

Los cappellacci, como los más típicos de Ferrara, pueden presentar la misma forma, pero en una versión más grande. En ocasiones, también se les denomina tortelli, un nombre que proviene de «torta rellena».

Y hablando de tortelli, de este nombre derivan otras formas como los tortelloni (más grandes), tortellini (más pequeños) y sus variantes en cuanto a rellenos. Por ejemplo, los tortellini de Bolonia y Módena se distinguen tanto por su tamaño como por su relleno de los tortellini de Valeggio, aunque ambos se llamen de la misma manera.

Esta es una curiosidad respecto a los nombres y las formas, que al principio puede resultar un poco difícil de entender, pero que en realidad refleja las diferentes maneras en que cada zona llama a sus pastas rellenas más tradicionales.

 

Ingredientes

Para la masa
  • 425 g de harina 00
  • 4 huevos
  • 50 g de parmigiano reggiano
  • nuez moscada
Para el relleno
  • 3/4 partes de un pollo asado
  • 1 huevo
  • 40 g de parmigiano reggiano
  • sal, pimienta y nuez moscada
  • 100 g de ricotta (opcional si se quiere un interior más cremoso)
Para servirlos
  • 50 g de mantequilla
  • 75 ml de salsa de soja

Pasos a seguir

  • 1
    Nesesitaremos lo primero tener el pollo asado, para lo cual será solo necesario ponerlo al horno con sal, especias y un chorrito de aceite durante una hora y media a unos 180 º (puede comprarse ya asado)
  • 2
    Para preparar la pasta, hacer un volcán con la harina y poner en el centro los huevos, el queso y la nuez moscada rallada. Batir el interior e ir creando masa. Trabajarla durante 10 minutos y dejar reposar media hora cubierta con harina en film
  • 3
    Mientras la masa reposa preparar el relleno. En una fuente poner el pollo limpio y picadito, el huevo, la sal, el parmigiano reggiano, la pimienta y la ricotta (opcional)
  • 4
    Mezclar bien todos los ingredientes y dejar reposar en frío algún minuto para que los sabores se integren.
  • 5
    Extender la masa o bien a rodillo o bien a máquina, de forma que quede de un grosor de 1 mm más o menos.
  • 6
    Con un cortador redondo de unos 6 cm de diámetro, cortar la masa. Poner una cucharada de relleno en el centro de cada uno de los círculos.
  • 7
    Para dar forma a los cappellacci, cerrar cada círculo en dos, de forma que quede forma de media luna.
  • 8
    Unir los dos bordes y sellar, de manera que quede la forma de cappello, con la parte superior más levantada.
  • 9
    Continuar haciendo las formas hasta terminar toda la masa.
  • 10
    Poner agua a hervir. Salar y poner los cappellacci a cocer duranate 3-4 minutos.
  • 11
    En una sartén, poner la mantequilla a derretir. Sacar los cappellacci directamente a la sartén y saltear a fuego vivo. Añadir algo de agua de cocción.
  • 12
    Incorporar la salsa de soja y dejar que la pasta coja bien el sabor de esta.
  • 13
    Servir con parmigiano reggiano por encima.

Dificultad: Medio

Personas: 6

Como hemos observado en numerosas ocasiones, la pasta rellena es un plato que surge del aprovechamiento de los restos de otros preparaciones, transformándolos en una nueva creación deliciosa y reconociendo el valor de no desperdiciar los ingredientes. Esta habilidad para reutilizar sobras es una de las grandes virtudes de la cocina tradicional, que convierte lo sencillo en algo extraordinario.

De esta tradición surge también la creación de platos en los que los restos que tanto nos gustaron se transforman, dando lugar a una pasta que, nacida originalmente del aprovechamiento, ha logrado ganarse su lugar en nuestro recetario. Así, lo que comenzó como una manera de reutilizar se convierte en una deliciosa tradición culinaria que perdura y se reinventa.

Así nacen estos Cappellacci de pollo con salsa de soja, una creación preparada con una Masa al huevo con parmesano en la que el interior de pollo asado y especias se combina con el contraste único de sabores que aporta la salsa de soja. Esta fusión transforma lo que podría haber sido un plato sencillo en una experiencia de sabores ricos y equilibrados.

Distingamos los nombres de las formas rellenas. En general, cualquier pasta rellena puede denominarse raviolo, ya que este término hace referencia específicamente a esa categoría. Dentro de los ravioli, existen distinciones particulares que dependen de las zonas donde se preparan, pero también de los tipos de relleno.

Los cappelletti reciben su nombre por su forma, que recuerda a un sombrero medieval. Este se forma enrollando el relleno alrededor de la cabeza, creando un lado más alto y otro más caído.

En cuanto al relleno, los cappelletti son un tema que genera una auténtica disputa, dividiendo a Emilia-Romaña en dos grandes facciones. En Reggio Emilia, el relleno es exclusivamente de carne (res, cerdo y ternera), mientras que en la Romagna predomina el queso, con hasta tres tipos diferentes si se sigue la receta clásica de Pellegrino Artusi. Los cappellacci se distinguen por un relleno más dulce, a base de calabaza, similar al de los tortelli di Mantova.

Los cappellacci, como los más típicos de Ferrara, pueden presentar la misma forma, pero en una versión más grande. En ocasiones, también se les denomina tortelli, un nombre que proviene de «torta rellena».

Y hablando de tortelli, de este nombre derivan otras formas como los tortelloni (más grandes), tortellini (más pequeños) y sus variantes en cuanto a rellenos. Por ejemplo, los tortellini de Bolonia y Módena se distinguen tanto por su tamaño como por su relleno de los tortellini de Valeggio, aunque ambos se llamen de la misma manera.

Esta es una curiosidad respecto a los nombres y las formas, que al principio puede resultar un poco difícil de entender, pero que en realidad refleja las diferentes maneras en que cada zona llama a sus pastas rellenas más tradicionales.