Ingredientes

Para una masa con espinacas frescas
  • 500 g de harina 00
  • 4 huevos
  • 200 g de espinacas frescas tiernas
Para una masa con espinacas cocidas o al vapor
  • 500 g de harina 00
  • 4 huevos
  • 90 g de espinacas cocidas y muy escurridas

    Dificultad: Medio

    Personas: 6

    La masa de espinacas es la más común para obtener una masa verde. Se utiliza tradicionalmente en la lasaña verde, un plato típico de Bolonia, y también en otros tipos de pasta como las tagliatelle paglia e fieno —donde se combinan tagliatelle al huevo con tagliatelle verdes—, además de strettine, fettuccine verdi, y algunas variedades de pasta rellena, como los emblemáticos balanzoni, también originarios de Bolonia.

    Sin embargo, existen muchas otras formas de preparar una masa verde. Además de las espinacas, se pueden usar acelgas, kale u otras hojas verdes, así como verduras como el brócoli.  También es posible lograr una masa verde utilizando ingredientes menos convencionales, como el aguacate o incluso con legumbres como los guisantes o las habas. Otros productos utilizados son las hierbas salvajes como la ortiga, la borraja o el hinojo silvestre.

    Cualquier ingrediente que aporte color verde puede utilizarse para elaborar una masa, siempre que se integre adecuadamente. Según la naturaleza del ingrediente, este puede añadirse crudo o cocido previamente, teniendo en cuenta su textura y dureza. El objetivo es obtener una mezcla suave y homogénea, que se combine bien con la harina (o con la harina y los huevos). Esto asegura una masa flexible y de color vibrante, perfecta para diversas preparaciones de pasta.

    En el caso de una masa hecha con espinacas, hay varias formas de incorporarlas:

    • Crudas: Lo ideal es picarlas junto con los huevos, especialmente si son frescas y del tipo baby. Este método preserva su color vivo.
    • Cocidas al vapor: Es una opción que también conserva bastante bien el color. En este caso, se puede sustituir uno de los huevos por una cantidad equivalente de espinacas cocidas (aproximadamente el volumen de un huevo).
    • Cocidas en agua: Este método es el menos recomendable, ya que tiende a diluir el color de las espinacas y a reducir la intensidad visual de la masa.

    Otro aspecto importante a considerar es el acabado visual de la masa, ya que se puede optar por un color uniforme o por un efecto con pintas más intensas.

    • Para un color uniforme:
      Es fundamental picar finamente las espinacas (preferiblemente junto con los huevos) o triturarlas hasta obtener un puré muy suave antes de mezclarlas con la harina. Este método garantiza que el color verde se distribuya de manera homogénea, proporcionando un acabado liso y uniforme.
    • Para un efecto con pintas más intensas:
      Se pueden incorporar las espinacas ya cocidas (al vapor o escaldadas) y simplemente cortarlas en pequeños trozos. Durante el proceso de amasado, estos trocitos se integrarán en la masa, creando un contraste visual atractivo con diferentes tonos de verde. Este estilo es ideal si se busca un aspecto más rústico y artesanal.

    La elección entre un acabado u otro dependerá del resultado estético deseado y del tipo de pasta que se prepare.

    En cualquier caso, las masas preparadas con ingredientes húmedos, como las espinacas, pueden resultar más complicadas de manejar, ya que a menudo requieren ajustes en las cantidades durante el proceso. Esto se debe a que las espinacas, especialmente si son de hojas gruesas, pueden liberar agua mientras se amasa, lo que afecta la consistencia de la mezcla.

    Pasos a seguir

    • 1
      Con espinaca fresca: picar las espinacas junto con el huevo. Hacer un volcán con la harina y poner en el centro el puré de huevo y espinacas. Introducir poco a poco la harina hasta formar una masa. Trabajarla durante diez minutos. Es posible que se necesite algo más de harina se se ve que la masa queda muy húmeda.
    • 2
      Con espinaca cocida o al vapor: una vez estén las espinacas listas, escurrirlas muy bien para que no tengan nada de agua. Pesar entonces la cantidad necesaria para introducirla en la masa. Hacer un volcán con la harina e incorporar en el centro los huevos y las espinacas cocidas cortándolas en trozos grandes. Batir huevos y espinacas al tiempo que se va incorporando la harina. Amasar durante 10 minutos y si fuera necesario, incorporar más harina.
    • 3
      Esta masa requiere que durante el amasado se vaya espolvoreando harina en la tabla, debido a la humedad de esta masa y que se trabaje algún minuto más, precisamente para que se desarrolle el gluten de toda la harina introducida durante el amasado.
    • 4
      Tener también en cuenta que debe quedar algo más seca que la masa al huevo para que se pueda estirar bien y no se rompa. Puede realizarse el estirado tanto a máquina como con rodillo.

    Ingredientes

    Para una masa con espinacas frescas
    • 500 g de harina 00
    • 4 huevos
    • 200 g de espinacas frescas tiernas
    Para una masa con espinacas cocidas o al vapor
    • 500 g de harina 00
    • 4 huevos
    • 90 g de espinacas cocidas y muy escurridas

      Pasos a seguir

      • 1
        Con espinaca fresca: picar las espinacas junto con el huevo. Hacer un volcán con la harina y poner en el centro el puré de huevo y espinacas. Introducir poco a poco la harina hasta formar una masa. Trabajarla durante diez minutos. Es posible que se necesite algo más de harina se se ve que la masa queda muy húmeda.
      • 2
        Con espinaca cocida o al vapor: una vez estén las espinacas listas, escurrirlas muy bien para que no tengan nada de agua. Pesar entonces la cantidad necesaria para introducirla en la masa. Hacer un volcán con la harina e incorporar en el centro los huevos y las espinacas cocidas cortándolas en trozos grandes. Batir huevos y espinacas al tiempo que se va incorporando la harina. Amasar durante 10 minutos y si fuera necesario, incorporar más harina.
      • 3
        Esta masa requiere que durante el amasado se vaya espolvoreando harina en la tabla, debido a la humedad de esta masa y que se trabaje algún minuto más, precisamente para que se desarrolle el gluten de toda la harina introducida durante el amasado.
      • 4
        Tener también en cuenta que debe quedar algo más seca que la masa al huevo para que se pueda estirar bien y no se rompa. Puede realizarse el estirado tanto a máquina como con rodillo.

      Dificultad: Medio

      Personas: 6

      La masa de espinacas es la más común para obtener una masa verde. Se utiliza tradicionalmente en la lasaña verde, un plato típico de Bolonia, y también en otros tipos de pasta como las tagliatelle paglia e fieno —donde se combinan tagliatelle al huevo con tagliatelle verdes—, además de strettine, fettuccine verdi, y algunas variedades de pasta rellena, como los emblemáticos balanzoni, también originarios de Bolonia.

      Sin embargo, existen muchas otras formas de preparar una masa verde. Además de las espinacas, se pueden usar acelgas, kale u otras hojas verdes, así como verduras como el brócoli.  También es posible lograr una masa verde utilizando ingredientes menos convencionales, como el aguacate o incluso con legumbres como los guisantes o las habas. Otros productos utilizados son las hierbas salvajes como la ortiga, la borraja o el hinojo silvestre.

      Cualquier ingrediente que aporte color verde puede utilizarse para elaborar una masa, siempre que se integre adecuadamente. Según la naturaleza del ingrediente, este puede añadirse crudo o cocido previamente, teniendo en cuenta su textura y dureza. El objetivo es obtener una mezcla suave y homogénea, que se combine bien con la harina (o con la harina y los huevos). Esto asegura una masa flexible y de color vibrante, perfecta para diversas preparaciones de pasta.

      En el caso de una masa hecha con espinacas, hay varias formas de incorporarlas:

      • Crudas: Lo ideal es picarlas junto con los huevos, especialmente si son frescas y del tipo baby. Este método preserva su color vivo.
      • Cocidas al vapor: Es una opción que también conserva bastante bien el color. En este caso, se puede sustituir uno de los huevos por una cantidad equivalente de espinacas cocidas (aproximadamente el volumen de un huevo).
      • Cocidas en agua: Este método es el menos recomendable, ya que tiende a diluir el color de las espinacas y a reducir la intensidad visual de la masa.

      Otro aspecto importante a considerar es el acabado visual de la masa, ya que se puede optar por un color uniforme o por un efecto con pintas más intensas.

      • Para un color uniforme:
        Es fundamental picar finamente las espinacas (preferiblemente junto con los huevos) o triturarlas hasta obtener un puré muy suave antes de mezclarlas con la harina. Este método garantiza que el color verde se distribuya de manera homogénea, proporcionando un acabado liso y uniforme.
      • Para un efecto con pintas más intensas:
        Se pueden incorporar las espinacas ya cocidas (al vapor o escaldadas) y simplemente cortarlas en pequeños trozos. Durante el proceso de amasado, estos trocitos se integrarán en la masa, creando un contraste visual atractivo con diferentes tonos de verde. Este estilo es ideal si se busca un aspecto más rústico y artesanal.

      La elección entre un acabado u otro dependerá del resultado estético deseado y del tipo de pasta que se prepare.

      En cualquier caso, las masas preparadas con ingredientes húmedos, como las espinacas, pueden resultar más complicadas de manejar, ya que a menudo requieren ajustes en las cantidades durante el proceso. Esto se debe a que las espinacas, especialmente si son de hojas gruesas, pueden liberar agua mientras se amasa, lo que afecta la consistencia de la mezcla.